Revisar tu carta de presentación
Una carta solo sirve si dice algo que la hoja de vida no dice. Esta herramienta compara los dos textos y mide cuánto de la carta es repetición.
Cuándo una carta ayuda y cuándo estorba
La carta de presentación tiene mala fama merecida: la mayoría son un resumen de la hoja de vida escrito en párrafos, y eso no le da a nadie una razón para llamarte. Si la tuya se puede resumir como «tengo experiencia en el área y soy una persona comprometida», no aporta nada y cuesta el único recurso escaso del proceso, que es la atención de quien lee.
Hay tres casos en que sí cambia algo. El primero es cuando tu perfil tiene una discontinuidad que necesita explicación: un cambio de sector, un periodo sin empleo, una mudanza. El segundo es cuando conoces algo concreto de la empresa —un producto, un problema público, una decisión reciente— y puedes conectarlo con algo que hiciste. El tercero es cuando la convocatoria la pide explícitamente y no enviarla te descalifica.
Fuera de esos casos, el tiempo rinde más reescribiendo la hoja de vida.