Primer Filtro

Revisar tu hoja de vida

Nueve comprobaciones sobre cómo está escrito el documento, sin necesidad de una oferta concreta. Cada una dice qué encontró y qué cambiar.

Pega el texto completo, o arrastra un PDF sobre este recuadro. Si tu PDF es una imagen escaneada, tendrás que escribir el texto: eso mismo le pasa al sistema de la empresa.

Nada sale de tu equipo. El análisis corre en tu navegador.

Qué se revisa y por qué

Las nueve comprobaciones no son preferencias de estilo. Cada una corresponde a un motivo documentado por el que una hoja de vida se descarta antes de que alguien la evalúe de verdad.

Tres son mecánicas: si el documento tiene correo y teléfono detectables, si tiene fechas, y si tiene encabezados de sección reconocibles. Un lector automático que no encuentra estas tres cosas no puede construir un perfil, y un perfil vacío se ordena al final de la lista.

Cuatro son de redacción: extensión, verbos de acción al inicio de cada línea, resultados con cifras, y bloques de texto demasiado largos. Estas afectan a la lectura humana, que dura segundos y se hace en diagonal.

Las dos últimas son de criterio. Las frases de relleno ocupan espacio sin aportar información verificable. Y los datos personales de más —edad, estado civil, número de documento— no dicen nada sobre si sabes hacer el trabajo, pero sí permiten que te descarten por algo que no tiene que ver con tu desempeño.