Cómo convertir funciones en logros
«Encargado de facturación» describe una silla. «Reduje la cartera vencida un 30% en seis meses» describe a una persona. Este es el método para pasar de lo primero a lo segundo.
La mayoría de las hojas de vida están escritas como una descripción de cargo: una lista de las cosas de las que la persona era responsable. Es comprensible, porque es la información que uno tiene más a mano, y porque el contrato laboral está redactado así.
El problema es que una descripción de cargo no distingue. Si cinco personas ocuparon el mismo puesto, las cinco escribirán las mismas viñetas. Quien lee no tiene manera de saber quién lo hizo bien.
La diferencia, en una frase
Una función dice de qué te encargabas. Un logro dice qué cambió porque tú estabas ahí.
| Función | Logro |
|---|---|
| Encargado de la facturación mensual | Reduje de 12 a 3 días el cierre de facturación estandarizando la recepción de soportes |
| Atención al cliente por canales digitales | Bajé el tiempo de primera respuesta de 9 a 2 horas con un banco de respuestas para los 20 casos más frecuentes |
| Manejo de redes sociales de la marca | Llevé la comunidad de 4.000 a 15.000 seguidores en un año con un calendario de tres publicaciones semanales |
| Apoyo en el área de inventarios | Detecté y corregí un desfase de inventario del 8% que costaba unos 4 millones mensuales en faltantes |
El método de las cuatro preguntas
Toma una viñeta cualquiera de tu hoja de vida y hazle estas cuatro preguntas en orden. No todas tendrán respuesta, y no importa: con dos ya cambia el texto.
1. ¿Cuánto?
Volumen, frecuencia, tamaño. Cuántas facturas, cuántos clientes, cuántas personas en el equipo, cuántos puntos de venta, cuánto presupuesto. La escala sitúa al lector: coordinar a tres personas y coordinar a treinta son trabajos distintos con el mismo nombre.
2. ¿De cuánto a cuánto?
El cambio. Antes y después. Es la pregunta más poderosa de las cuatro porque convierte una actividad en un efecto. «Mejoré el proceso» no dice nada; «pasé el proceso de 12 a 3 días» dice todo.
3. ¿En cuánto tiempo?
El plazo da dimensión al resultado. Duplicar ventas en cinco años y duplicarlas en seis meses son logros muy distintos.
4. ¿Cómo lo lograste?
El mecanismo. Esta es la parte que hace creíble todo lo anterior y la que demuestra que fuiste tú. Un número sin método suena a casualidad o a invento; un número con método suena a trabajo.
Qué hacer cuando no tienes cifras
Es la objeción más común, y casi siempre es falsa. Hay cifras; lo que pasa es que no se buscaron. Algunas vías:
- Cuenta lo que pasaba por tus manos. Si atendías gente, ¿cuántas al día? Si procesabas documentos, ¿cuántos a la semana? Multiplica por los meses que estuviste.
- Usa el tiempo como unidad. Si algo tomaba una mañana y ahora toma veinte minutos, ahí hay una cifra sin necesidad de dinero.
- Usa comparaciones internas. «El punto de venta con mejor cumplimiento de los cinco de la zona» es una cifra de otro tipo.
- Usa la ausencia de problemas. «Dos años sin hallazgos en auditoría» o «cero incidentes de seguridad en el turno» es un resultado medible.
- Aproxima con honestidad. «Alrededor de 40 clientes semanales» es perfectamente aceptable. Lo que no vale es inventar precisión: un «37,4%» que no puedes sustentar es peor que un «casi un 40%».
Y si de verdad no hay ninguna cifra —pasa en algunos cargos de apoyo o en un primer empleo—, queda la alternativa de describir el mecanismo con precisión. «Organicé el archivo físico de la oficina en un sistema por año y tipo de documento que el equipo siguió usando después de mi salida» no tiene números y dice bastante.
El verbo con el que empieza cada línea
Empieza cada viñeta con un verbo en primera persona del pasado que nombre una acción concreta. No «encargado de», no «responsable de», no «funciones relacionadas con». Esos giros convierten la frase en la descripción de un puesto en lugar de en el relato de lo que hiciste.
Verbos que sirven, agrupados por lo que demuestran:
- Construiste algo: implementé, desarrollé, diseñé, creé, estructuré, monté.
- Mejoraste algo: optimicé, reduje, aumenté, automaticé, simplifiqué, estandaricé.
- Dirigiste algo: lideré, coordiné, supervisé, capacité, formé.
- Resolviste algo: resolví, corregí, recuperé, negocié, desbloqueé.
- Analizaste algo: analicé, audité, documenté, diagnostiqué.
Evita los verbos que no comprometen a nada: «participé en», «apoyé», «colaboré con», «estuve a cargo». Si de verdad tu papel fue de apoyo, di en qué consistió el apoyo: «apoyé el cierre contable» no dice nada, «preparé las conciliaciones bancarias de seis cuentas para el cierre mensual» sí.
Un ejercicio de diez minutos
No reescribas toda la hoja de vida de una vez. Haz esto:
- Toma solo tu experiencia más reciente.
- Elige las tres viñetas que más se parezcan a lo que pide la vacante.
- Aplícales las cuatro preguntas.
- Reescríbelas empezando por un verbo de acción.
Tres viñetas bien escritas al comienzo del documento cambian más la impresión que quince viñetas mediocres, porque la primera pasada de lectura casi nunca llega al final de la página.
Cuando termines, pega el resultado en la revisión de estructura: te dirá cuántas líneas empiezan por un verbo de acción y cuántas contienen una cifra.